Son 43 fotos robadas al tiempo... son 43 instantes congelados, conservados para su visualización y así recordar con una sonrisa lo que se vivió en aquella ruta, con un grupo de gentes de compañeros afines a vivir parte de su vida sobre las dos ruedas de una moto.
En mi recuerdo se quedaran muchas cosas... pero aquel pinchazo, en aquella subida solitaria y toda la historia tras su arreglo... formaran parte de mis cuentos, de mis sucesos fantásticos con unas cervezas, allí donde quien quiera escuchar mis relatos de motos sonreirá con la aventura de la pista autopista.
Agradecido al grupo por acogerme, por hacerme sentir uno mas de los suyos.
Así lo conté, así lo viví.
Medel
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